¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS

DE ESTE MÉTODO?

Soy psicóloga. Y soy cocinera. Nadie me dijo que podía ser ambas cosas a la vez.

No quería elegir entre alimentar mentes o alimentar cuerpos. Por eso creé un lugar donde se hace al mismo tiempo.

No hablo solo de nutrición. Hablo de entender que el cerebro tiene millones de neuronas, y que muchas de ellas son responsables de producir la serotonina que regula cómo nos sentimos. Lo que comemos —y cómo lo comemos— está directamente conectado con nuestro bienestar emocional. Esa conexión, que casi nadie nombra en voz alta, es el punto de partida de todo lo que hago hoy.

Vengo de una familia donde cocinar siempre fue un acto de amor. Crecí entre ollas, sobremesas y ese gusto particular por lo bueno — esa cocina sin pretensiones, hecha con cariño y con las manos.

Hoy ayudo a otras personas, parejas y familias a encontrar esa misma integración — usando la cocina no como obligación, sino como un ritual de presencia y conexión.